Su belleza se revela especialmente con la marea baja, cuando la arena y los cantos emergen entre las rocas y el paisaje muestra todo su esplendor. Es un lugar perfecto para contemplar el horizonte, pasear junto al mar y sentir la fuerza del Atlántico en estado puro.
Cuando sube la marea, el agua cubre casi por completo la playa, dejando solo la costa rocosa visible. Por eso, el mejor momento para visitarla es durante la bajamar, cuando Oia muestra uno de sus escenarios más hermosos y fotogénicos.