Llamadas así por su cercanía a la parroquia de Loureza, sus aguas son cristalinas y en verano se utilizan como maravillosas piscinas naturales, con varias zonas donde descansar alrededor de distintas formaciones rocosas que crean charcos y cadoiros de diversos tamaños. Un espectáculo natural sin intervención del ser humano, modelado únicamente por el paso del agua tras miles de años.
De fácil acceso y rodeadas de frondosos bosques, las pozas de Loureza son un lugar perfecto para quienes buscan naturaleza en estado puro. Su entorno, tranquilo y poco masificado, refleja la esencia más verde y fresca del interior de Oia, ideal para disfrutar de la calma, el baño y el paisaje más auténtico de la comarca.